La resistencia al agua de un reloj no es una característica permanente, se degrada con el tiempo. Ya sea que tengas un reloj de buceo clasificado para 300 metros o un reloj de vestir con resistencia básica a salpicaduras, las revisiones regulares de resistencia al agua son esenciales para asegurar que tu reloj siga protegido. Una de las razones clave para esto es el desgaste natural de las juntas dentro del reloj.

Cómo afectan los cambios de temperatura a las juntas del reloj
Las juntas dentro de tu reloj, usualmente hechas de goma o materiales sintéticos, son responsables de mantener fuera la humedad y el polvo. Sin embargo, estas juntas no duran para siempre, y un factor importante que causa su deterioro es la fluctuación de temperatura.
- Exposición al calor (estiramiento)
Cuando su reloj está expuesto al calor, como al usarlo en una sauna, jacuzzi o durante el verano, provoca que las juntas de goma se expandan. Esta dilatación debilita el material con el tiempo, haciéndolo menos efectivo para sellar la caja.
- Exposición al frío (Contracción)
En ambientes más fríos, las juntas se contraen, a veces creando pequeñas brechas que permiten que el agua o la humedad se filtren. La exposición repetida a estos cambios de temperatura acelera el proceso de envejecimiento de la junta, volviéndola quebradiza y menos elástica.
Con el tiempo, este ciclo constante de expansión y contracción conduce a una pérdida de resistencia al agua, incluso si su reloj inicialmente estaba clasificado para soportar profundidades significativas.
Por qué una prueba de resistencia al agua bianual es crucial
Para asegurarse de que su reloj permanezca sellado y protegido, se recomienda encarecidamente verificar su resistencia al agua cada dos años (o anualmente si está frecuentemente expuesto al agua). Un relojero profesional:
1. Inspeccionará las juntas: buscando grietas, rigidez o deformación.
2. Reemplazará si es necesario: las juntas desgastadas se reemplazarán para restaurar el sellado adecuado.
3. Realizará una prueba de presión: esto confirma si el reloj mantiene su resistencia al agua clasificada.

Descuidar estas verificaciones podría llevar a la intrusión de humedad, lo que puede causar daños irreversibles al movimiento, la esfera y las manecillas. Reparar un reloj dañado por el agua puede ser costoso, mientras que una simple prueba de resistencia al agua es una pequeña medida preventiva que le ahorra reparaciones costosas.

Conclusión
Si ama su reloj y desea mantenerlo en óptimas condiciones, no pase por alto la importancia del mantenimiento de la resistencia al agua. Los cambios de temperatura, el uso diario y el envejecimiento de las juntas contribuyen a la lenta degradación de la resistencia al agua de su reloj. Una simple prueba cada dos años asegura que su reloj se mantenga seguro, funcional y listo para cualquier aventura, ya sea en tierra o bajo el agua.
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